Masturbarse o no masturbarse: desmontamos los mitos

Los mitos sobe el sexo son muchos y muy variados. Vivir en una sociedad claramente influenciada por la religión católica durante muchos años, es uno de los factores que más han marcado ese miedo a disfrutar del placer sexual. Sin embargo, la modernidad y la democracia han conseguido dejar de lado a muchas de esas tendencias, y la de masturbarse parece haber quedado en un pasado remoto, cuándo se decía que incluso por aquello te podías quedar ciego.

¿Cómo alguien podía creer en eso? Pues lo mismo que se hacía en pensar que se iría al infierno por mantener relaciones antes del matrimonio, o por simplemente defender que la mujer experimentaba tanto placer como el hombre en la cama. Cosas que pasan, pero en todo caso, aún hay quien no ha logrado avanzar tanto como quisiera, y aunque de momento son muy pocos los que defienden aquello de la ceguera, aún hay quien piensa que hay algo malo en lo de masturbarse.

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Masturbarse es una elección. Eso está claro. Pero que por ejemplo la pareja se decida a hacerlo no tiene porque ser sinónimo de que no siente placer con ustedes en la cama, o que no quieren hacerlo. Ambas formas de sentir el placer sexual son válidas y se pueden complementar. Además, masturbarse ayuda a conocer mejor, y eso es una gran baza para decirle al otro lo que nos gusta y lo que no.