Guía para el crecimiento espiritual (II)

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Nuestros pensamientos siempre están cambiando

La mente danza incesantemente de un extremo a otro, yendo a un lado, luego al otro. No hay estabilidad en nuestros pensamientos. La libertad viene cuando aprendemos sólo a contemplar.

Siempre estamos creciendo, aunque no lo podamos ver. Incluso si pensamos que estamos peor que nunca en nuestra vida, cuando usamos las facetas, nos estamos moviendo siempre hacia una mayor conciencia.

Algunas veces parecerá que las situaciones o hábitos en nuestra vida empeoran, pero lo único que está sucediendo es que nuestro universo está abriéndonos los ojos a un lugar donde podamos deshacernos de nuestros apegos y ser más completos y libres.

Cuando nuestra experiencia interna comienza a crecer, empezaremos a vernos más claramente a nosotros mismos y a nuestras creencias limitantes. Pero no se trata de calcular o de comprender; la clave es sólo sentir y ser inocente.

Viviendo desde el corazón

El corazón ve más allá de las comparaciones y los juicios de la mente. Es capaz de abrazar todo en su perfección, exactamente como es.

Percibir desde el amor-conciencia es lo opuesto a percibir desde el intelecto. Este percibe dualidad, mientras que el amor percibe unidad. El intelecto percibe lo bueno y lo malo, lo correcto y lo equivocado, mientras que el amor acepta y abraza todo.