¿Por qué el tiempo no nos alcanza?

«¡No tengo tiempo!» pensamos con desesperación al repasar la agenda. Vivimos corriendo de un lado a otro y sentimos que no podemos con todo. Así, la preocupación y el estrés no tardan en aparecer complicando aún más nuestro estado. El siguiente artículo nos propone «bajar un cambio», redefinir el orden de prioridades, y así poder dedicar algunos momentos del día a nosotros mismos.

EL DRAMA POSTMODERN: ¿Por qué el tiempo no nos alcanza? El filósofo Alejandro Romero repasa algunas de las causas externas que usualmente nos aquejan:

tiempo

Full time extendido: la jornada laboral se extendió más allá de las 8 horas, y cuando llegamos a casa tenemos que ocuparnos del hogar: hacer la comida, limpiar… sin contar que muchos siguen pendientes del trabajo, angustiados con la posibilidad de perderlo todo, o de no prosperar. A esto se suma también algún proyecto de crecimiento profesional que nos pueda brindar una perspectiva mejor para el futuro.

Vida en la metrópolis: vivimos en ciudades súper pobladas donde invertimos demasiado tiempo en desplazarnos. Estos viajes, en condiciones de incomodidad, nos agotan y nos impiden aprovecharlos de manera placentera (leyendo, por ejemplo). Calcular el número de horas que viajamos por día nos sorprendería.

Industria cultural ir la tecnología: nos vemos interpelados por una serie de dispositivos de «distracción» que nos llevan a perder horas en actividades poco enriquecedoras. La televisión e Internet nos distraen impidiéndonos disfrutar plenamente de lo que hacemos, mientras que el celular nos mantiene en estado de permanente «interrupción» interfiriendo en nuestra atención. Las salidas y el disfrute de los espectáculos están impulsados, por lo general, por la insatisfacción que nos genera el trabajo, la familia y los amigos, todo se suma a la lista de obligaciones.

Ambiciones: éstas responden a estímulos e imperativos provenientes de la sociedad y de los medios, haciendo que nuestros «objetivos» se multipliquen y se extiendan al cuidado de la belleza y al de la «salud». En este contexto de constante bombardeo no podemos concentramos en una sola cosa por vez, con lo cual nada nos sale bien y debemos repetir las acciones gastando más energía, con la que contamos para cada acción.