Talasoterapia: La cura que viene del mar

talasoterapia

No hay dudas al respecto; el mar es una de las grandes despensas farmaceuticas. En la que encontrar un remedio es muy sencillo. Basta con bañarse en sus aguas para relajarse, tonificar los musculos y aprovechar todos los beneficios terapeuticos de sus minerales.

La talasoterapia es el tratamiento de las enfermedades por medio de todos los elementos del medio marino ya sea, agua, aire, arena, lodos y algas. Estos se pueden aprovechar por distintas vías: tópica o local, oral o por instilación en las cavidades naturales como las fosas nasales, oídos, boca, etcétera (en este último caso, bajo control médico).

Para la mayoría de las terapias basta con bañarse en el mar para disfrutar de sus propiedades. Para otro tipo de tratamientos, los especialistas filtran el agua de mar para eliminar posibles tóxicos y asegurar su pureza.

TODOS LOS BENEFICIOS

Los efectos más inmediatos son de tipo muscular. El movimiento de las olas contra el cuerpo es como recibir un masaje que relaja y tonifica los músculos, una experiencia conocida por los cientos de personas que, en todas las playas del mundo, se mantienen inmóviles dentro del agua, a la altura de la cadera. Otras prefieren caminar, tratando de endurecer sus piernas venciendo la resistencia de la fuerza del mar.

Las posibilidades que ofrece el mar para el fortalecimiento y recuperación de los músculos cansados lo convierten en un lugar idóneo de vacaciones tanto para deportistas como para personas estresadas que apenas se mueven durante el año. De hecho, modernos establecimientos de talasoterapia, situados a la orilla del mar, y con todos los lujos de un gran hotel, se han convertido en los lugares de moda elegidos por todo tipo de personas.

ALGAS, SALES MARINAS, BARROS Y YODO:

Lo que distingue al agua de mar de la clorada o la de río es la cantidad de nutrientes que contiene. Las sales marinas en suspensión, como el sodio o el cloro, junto con minerales como el yodo, presentes en las algas y deficitario en el hombre, ejercen una función beneficiosa sobre el organismo al entrar en contacto con la epidermis. A través de ella, se incorpora a la sangre y al sistema linfático. Para que sea más efectivo, las algas y barros pueden aplicarse directamente en cataplasma sobre la superficie dérmica, con lo que se produce una osmosis entre los minerales, el agua y la piel, de efectos terapéuticos inmediatos. Los fangos, por su parte, están indicados para aplacar el dolor de las enfermedades reumáticas, desintoxicar la piel y combatir la celulitis, entre otros.

EL CLIMA

Además del agua y las sustancias que se forman en ella, el mar proporciona un componente esencial en el restablecimiento de la salud, el clima. El descenso de la tensión arterial es notorio a orillas del mar, ya que los ambientes húmedos tienen un efecto sedante, producen relajación y atonía, sobre todo si además de ser húmedos disponen de una temperatura agradable, entre los 20 y 30 grados.

El clima marino ejerce una doble acción: por una parte es estimulante, y por otra, sedante. Es estimulante por la luminosidad, la ionización y las sustancias salinas en suspensión. Y es sedante por su temperatura, prácticamente constante, su abundante humedad y su alta presión. El aire puro y rico en yodo, con vientos frecuentes, que puede encontrarse en la orilla del mar está especialmente recomendado en alergias y migrañas.