Principales mitos sobre el sexo (II)

Se trata de falsas creencias que escuchamos a diario y que muchas veces afectan a la gente, condicionando su intimidad y disfrute sexual. Los especialistas nos siguen contando sobre los principales mitos sobre el sexo y cual es el origen de estas creencias erróneas.

«La menopausia señala el fin de la vida sexual de la mujer»

Este mito tiene raíz en nociones generales que vinculan el sexo a la juventud. Según esta creencia, «si ya no eres joven tampoco eres deseable ni estás interesado en la sexualidad». La realidad nos demuestra que las mujeres adultas están interesadas en el sexo y desean mantener ese interés por variadas razones: para expresar libremente sus emociones, reducir tensiones, sentirse más atractivas y mejorar su estado anímico general. Si la persona tenía una vida sexual activa cuando era joven, no hay razones para que no pueda mantenerla con el paso de los años.

sindrome del sexo dormido

«Hay mujeres que nunca tienen deseo sexual»

En realidad, son muy raros los casos de mujeres sin deseo sexual. Lo que si existen son mujeres con dificultades para alcanzar el orgasmo o que, por diversos motivos, no pueden ejercer su capacidad para recibir y perdir estímulos a su pareja. Son ellas quienes deben conocer su cuerpo y transmitirle al otro sus gustos y necesidades. El autoconocimiento, junto con una buena sintonía y comunicación, facilitan el disfrute sexual.

«Sin orgasmo la mujer no puede disfrutar»

No es verdad. Ellas disfrutan mucho del cortejo, de los juegos sensoriales, del intercambio amoroso con su pareja. Muchas mujeres prefieren disfrutar más de un juego prolongado y creativo que de un orgasmo fugaz, aunque en una mujer con una función sexual normal, lo primero que desemboca en orgasmos más intensos y prolongados.

«El tamaño si importa»

Este mito está asociado al hecho de que en la mayoría de las sociedades del tamaño peneano se han exhibido como un signo de virilidad y de poder. Pero lo cierto es que esta afirmación- que obsesiona a miles de hombres-y se convierte en un verdadero padecimiento para muchos de ellos- es totalmente errónea. Según los expertos, la vagina de las mujeres solo tiene sensiblidad en los primeros 5 centímetros y ellas necesitan más de la estimulación del clítolis y no tanto de la penetración para alcanzar el orgasmo.