El lenguaje de los colores (I)

colores

Algo tan sencillo como elegir el color de uan prenda al vestirte por la mañana puede mejorar tu estado de ánimo. Rodéate de los tonos que dan «buen rollo» y aprenderás a disfrutar combinándolos como si fueras un artista del pincel. Los colores influyen en nuestro estado de ánimo y cada momento y cada circustancia tendemos a elegir unos y recharzar otros. Seguimos viendo más sobre el lenguaje de los colores.

NARANJA

Evoca: Alegría, pensamiento positivo, creatividad, curiosidad, exploración.

Efectos: Estimula la capacidad de expansión de los pulmones y el apetito.

Combate: Problemas pulmonares (asma, bronquitis) y digestivos; regula trastornos alimenticios.

Mente: Ayuda a superar estados de depresión, pesimismo, nostalgia, parálisis.

AZUL

Evoca: Frialdad, calma, contemplación.

Efectos: Disminuye la presión arterial, el ritmo respiratorio y los latidos del corazón.

Combate: Sofocos y golpes de calor, dolores, fiebre, tos, nervios: beneficia las zonas de la garganta, la dentadura, la lengua y los oídos.

Mente: Reduce la sobreexcitación: aporta armonía y serenidad; promueve una buena expresión oral.

BLANCO

Evoca: Limpieza, inocencia, pureza, santidad.

Efectos: No es realmente un color, sino un reflejo que irradia todos los tonos del arco iris, una luz muy potente y purificadora.

Se utiliza: Para diagnosticar enfermedades en iridiología; también tonifica el organismo.

Mente: Proporciona paz, serenidad, equilibrio mental, emocional y espiritual.

NEGRO

Evoca: La energía de la noche y del invierno que preceden a la luz.

Efectos: Puede estimular la fuerza interior.

No se utiliza ni en cromoterapia ni en sanación, puesto que -al contrario que el blanco- se asocia con la oscuridad.

Mente: Estimula la autodisciplina y potencia la sensación de fuerza interior, de coraje y de poder personal.

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