La doble moral en hombre y mujeres: situaciones que lo evidencian


Great day for laundry

«¿No ves que estoy trabajando?»

1. Una mujer, o un hombre, aparcan en doble fila para recoger a los niños del colegio. Mal hecho. El conductor de una camioneta de transporte les grita, les insulta, les pone verdes. Unas calles más adelante, el de la camioneta se para en medio de la calzada para descargar. Cuando alguien le pita, él le contesta: «¡¿No ves que estoy trabajando?!». El trabajo lo justifica todo; ocuparse de la familia, no.

«Me voy a dormir porque mañana tengo que trabajar».

mujer-empresariaUna pareja acaba de tener una niña; un parto natural en casa. La recién nacida se despierta llorando en medio de la noche pidiendo atención. La primera noche, el padre se va a dormir a otra habitación porque «mañana tengo que trabajar». Su trabajo en la oficina requiere que haya descansado bien. El trabajo de cuidar a una criatura todo el día (y noche), no. Ni siquiera habiendo tenido un difícil parto.

«Si tengo que cuidar al niño no tendré un buen trabajo».

Una pareja tiene un hijo. Ella, directora de ventas en una empresa, consigue adaptar su trabajo para cuidar al bebé; deja de viajar y empieza a hacer llamadas telefónicas desde casa, reduciendo notablemente sus ingresos. Se separan. Cuando él pierde su trabajo, empieza a cuidar al niño dos tardes por semana. Cuando encuentra un nuevo trabajo, explica que tiene que implicarse al cien por cien o no conseguirá ascender, así que prefiere pagar un canguro.

«Los hombres cobran más porque son cabezas de familia»

Cada vez hay más mujeres separadas que mantienen a su familia. La realidad es que los padres separados gastan la mayor parte de su dinero en sí mismos y en sus aficiones. Y las madres en la crianza, educación y necesidades de su familia.

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