Sexualidad: ¿Cuál es el límite? (III)

pareja brava

SE DICE QUE EN LAS PAREJAS CON HIJOS NO HAY HOMOSEXUALIDAD…

Hay muchos hombres casados y padres de familia que son homosexuales y, también, hay muchas mujeres lesbianas, aunque en menor número. Aproximadamente, el 5 al 7% de los hombres son homosexuales y, en las mujeres, entre un 3 y un 4% (son cifras globales, más o menos constantes en todo el mundo y en todas las culturas).

¿POR QUÉ SE DA ESTA DOBLE VIDA?

Porque el amor y el sexo no siempre van parejos. El amor está compuesto de cosas mucho más sutiles que una simple orientación o preferencia sexual.

¿TENER FANTASÍAS CON ALGUIEN DEL MISMO SEXO ES SER HOMOSEXUAL?

No necesariamente. Estas fantasías pueden significar muchas cosas, y no tienen por qué concretarse siempre. Pueden partir de una búsqueda de identidad.

¿QUÉ VALOR TIENEN LAS FANTASÍAS SEXUALES EN LA PAREJA?

Muchas veces, retroalimentan la sexualidad. Algunas parejas, cuando caen en la rutina y sienten que se les acabó el reservorio erótico, fantasean con mundos posibles a los que difícilmente se permitan acceder. Inventan historias, incorporan personajes o ellos mismos son otros personajes y juegan cosas que nunca se animarían a hacer en la realidad. Otras parejas no se conforman con la imaginación e intentan llevar las fantasías a cabo, con resultados disímiles. En las parejas muy sólidas, no hace mella. En otras, sí.

¿ES BUENO COMPARTIR LAS FANTASÍAS O ES MEJOR GUARDÁRSELAS PARA UNO?

Depende el caso. Si la pareja es celosa, contarle una fantasía equivale a buscar la ruptura. En general, interesa para qué se confiesan esas fantasías. ¿Para compartir un grato momento o para demostrarle qué libido intensa tengo, o que mi sexualidad es mucho más amplia de lo que ella o él cree?

¿QUE PASA CUANDO EL HOMBRE DICE «LO QUE NO CONSIGO ACÁ LO BUSCO AFUERA»?

Hay una palabra clave para el amor, para el sexo y para las relaciones humanas: «consenso». No se puede de ninguna manera imponer sobre el otro una conducta sexual. Ni siquiera es lícito convencer. Todo es materia de acuerdo, de conversación o de gusto. No es que la preferencia de una persona sea mejor que la de otra. Hay situaciones de sometimiento, generalmente de la mujer, en las que no puede decirle que no a la pareja. Esas situaciones son muy lamentables. Aceptar o rechazar una proposición de otra persona es un tema ético. Parte de lo que hacemos en la terapia y en la clínica de sexualidad es enseñar a las personas a que sean responsables de las decisiones que toman, tanto por sí como por no.