Relaciones de pareja: Reconciliación en la cama (I)

en la cama3

Muchas parejas, después de una pelea, suelen «solucionar» en el dormitorio sus problemas, creyendo que esa es la mejor forma de reconciliarse. Pero lo que se logra así es evitar hablar, algo que la mayoría de los hombres (mucho más que las mujeres) detesta, ¿como superar y reparar estos enfrentamientos?

CÓMO SE «AMIGAN» LOS HOMBRES

En realidad, salvo raras excepciones, hombres y mujeres tienen una forma muy diferente de enfocar la reconciliación luego de una pelea. Es muy común que sean ellos los que intenten buscar un acercamiento a través del sexo. Y no es raro que, después de una discusión, al llegar a la cama y sin mediar palabra, intenten arreglar el asunto. Es como si pensaran que, si hacen el amor, todo volverá a su sitio.

CÓMO SE «AMIGAN» LAS MUJERES

En la vereda de enfrente, las mujeres sólo encuentran el sexo satisfactorio si existe una buena relación de pareja previa. Ellas prefieren hablar del porqué del conflicto e intentar comprender al otro y ser comprendidas para llegar a un acuerdo a través del diálogo. Por eso, cuando los hombres intentan reconciliarse a través del sexo, las mujeres suelen sentirse utilizadas. Piensan que a su pareja no le importa si hay problemas con tal de obtener placer sexual. Una vez que el conflicto esté resuelto, recién estarán listas para vivir con total plenitud el acto sexual. Esto podría deberse a que algunos hombres tienen dificultad para expresar sus sentimientos, tienen un falso orgullo, una impronta cultural muy marcada que no les permite acercarse a través de los mimos, los besos y las caricias. En cambio, las mujeres tienen mayor facilidad para expresar tanto gestual como verbalmente lo que sienten.

Pero, muchas veces también, las personas recurren a este mecanismo porque tienen una historia familiar muy particular. Desde chicos, están acostumbrados a que, después de una pelea, inmediatamente vienen los besos sin mediar palabra y repiten ese mismo mecanismo en su vida adulta y con su pareja creyendo que así el asunto estará resuelto. Cualquiera fuera el caso, hay que tener en cuenta que el sexo no es una pócima mágica capaz de borrar de golpe heridas, enojos y resentimiento. Sólo puede bajar el nivel de ansiedad, algo así como parar la marcha de la pelea y poner paños fríos; pero, por supuesto que no es una solución definitiva.