Problemas típicos de las parejas: La familia de origen

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La vida en pareja no es siempre armónica. Los desencuentros y las discusiones suelen suceder a menudo. ¿Cómo abordar las diferencias de un modo inteligente y productivo? Nuestra entrevistada, la doctora Graciela Moreschi, médica psicoterapeuta, nos da las respuestas.

LA FAMILIA DE ORIGEN

El tema de la familia de él o de ella es un motivo frecuente de discusión, sobre todo en parejas de recién casados, que están marcando terreno para ver quien impone las reglas. Éstas son peleas por poder, en las que cada uno descubre que tiene una mirada particular sobre el mundo que no coincide con la del otro.

¿A QUIÉN HAY QUE SER LEAL?

La lealtad es a la pareja. Se supone que, desde el momento en que se han casado, han conformado una sociedad y rompieron con el núcleo anterior. Esa es la única forma de que el sistema se fortalezca.

SI UNO TIENE PROBLEMAS CON LA FAMILIA DEL OTRO, ¿EVITAR EL ENCUENTRO ES UNA SOLUCIÓN?

Por supuesto, uno no se puede aislar de su propia familia ni pedirle al otro que lo haga, hay que sumar y no restar. En otras palabras, no se trata de abstraerse o aislarse sino de poner límites a esta influencia. Y el que tiene que poner límites, en primer lugar, es el hijo. No la mujer del hijo o el marido de la hija.

¿Y CÓMO SE PONE LÍMITES SIN LASTIMAR AL COMPAÑERO?

Los límites, primero se ponen a la propia familia, luego al compañero. Poner límites no es pelearse con ellos sino plantear que tal o cual situación nos hace sentir mal y que esperamos tolerancia de la otra parte. También es pedir un trato respetuoso. Nadie puede exigir al otro que quiera a quien no ha elegido, pero sí se le puede pedir que no provo que conflicto.