Problemas de pareja: La indiferencia

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Bajo una apariencia inocua, la indiferencia esconde un alto grado de toxicidad. Una pareja puede convivir mucho tiempo, incluso toda la vida, segregando este tipo de tóxico; pero pasados ciertos límites de permanencia e intensidad, esa pareja dejará de ser tal, aunque siga junta. La indiferencia es un sentimiento destructivo porque genera un progresivo sentimiento de distancia y extrañamiento respecto del otro.

Cuando esa forma de relación subsiste a través del tiempo, quienes alguna vez dijeron amarse, terminan por convertirse en dos extraños con pocas cosas en común, como no sea el espacio físico que comparten. Afortunadamente, como todos los funcionamientos tóxicos de la pareja, también la indiferencia puede revertirse. Y lo más importante de esta buena noticia es que no es preciso invertir el resto de nuestras vidas tratando de averiguar poindiferenciar qué nuestra pareja funciona de esa forma.

Dicen los orientales que el aleteo de una mariposa en un hemisferio puede producir un huracán en el otro. Esto es particularmente cierto cuando se trata de combatir esta actitud tóxica: pequeños cambios pueden generar enormes modificaciones en la calidad del vínculo. En algunos casos, será necesario recurrir a un profesional capaz de establecer una guía de actitudes a incorporar por la pareja para salir del círculo vicioso en que está inmersa.