Matrimonios: ¿El paraíso perdido?

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Lo que marca la estadística actualmente más que excepción parece regla: relaciones de pareja duraderas = matrimonios cortos. Un ideal con fecha de vencimiento pareciera que el edén prometido con el casamiento se vuelve cada vez más efímero. La licenciada Berta Sperber nos ayuda a entender qué cambió y qué influye para que esto se baya convertido en moneda corriente.

La Generación del divorcio

La variable separación o ruptura definitiva ya es parte de la cultura familiar y social. De hecho, las estadísticas están alcanzando sus máximos históricos. Mujeres que se casan más tarde o deciden no hacerlo, parejas que conviven sin sentir al matrimonio como prioridad; éstas son sólo algunas de las particularidades que la modernidad trajo consigo. Las parejas han cambiado radicalmente en los últimos años v la relación con el casamiento es muy diferente a la que supieron tener nuestros padres o abuelos. Incluso, el nuevo concepto de familia se ha modificado como consecuencia de estas especificidades.

Matrimonios que duran un suspiro, ¿a qué lo atribuye? ¿Su institucionalización juega algún papel?

No hay un compromiso, como antes, de casarse para toda la vida. Ya se ha visto a los padres soportar situaciones o vivir la separación como parte de la programación; esto desarticuló el mito de que el matrimonio es para toda la vida. Esta creencia ya no está en la grabación infantil que rige la vida adulta. Antes, los matrimonios eran un acuerdo social para constituir una familia y, si se tenía suerte, podían encariñarse y amarse. Hov, el amor romántico es una condición para el matrimonio y, cuando éste desaparece, justifica la separación, una variable ya institucionalizada.