¿Qué buscan los hombres en sus amantes? (II)

Dicen los franceces que “El matrimonio tiene cadenas demasiado pesadas para ser llevadas solamente entre dos“, y aparece así la figura de la amante, dispuesta a ayudar en la tarea… Seguimos hablando con diferentes profesionales sobre qué buscan los hombres en sus amantes. Nos referimos a  esa mujer que puede poner en peligro a la pareja, de la tercera en discordia.

¿QUÉ IMPLICA SENTIRSE “LA OTRA” O “El. OTRO”?

Cuando alguien dice “no quiero ser la segunda” o “el otro en tu vida” es porque se sienten relegados, en un lugar poco valioso. Los varones aceptan de muy mala gana ser “el otro”, las mujeres suelen protestar perolo toleran más tiempo.

En una época, los argentinos usábamos la palabra “kelper” para definir esta situación, ser la quinta rueda del carro: “¿Qué soy en tu vida, un kelper?” Quiere decir: ¿qué soy? ¿Un ciudadano de segunda? En las peleas el que se siente relegado protesta y redama: “No tengo todos los derechos en tu vida. Soy a quien no mostrás en público, con quien no vas al cine, la persona que no tiene los fines de semana…” Es un lugar desesperante, del cual quiere salir. Si ser amantes adquiere ese significado, la gracia y el encanto desaparecen, los reemplaza la depresión y la desesperanza.

NO ES UNA CUESTIÓN DE PAPELES SOLAMENTE…

Hay personas que están en ese lugar y no lo sienten como estigma. Por el contrario, hay quien es tercero y se siente “la elegida”, “el preferido”. No tiene que ver con el rol mismo sino con quien lo interpreta. Alguien puede sentir que está en el mejor lugar, a pesar de que sea elsegundo rol en el reparto. Si alguien quiere ser la estrella principal y no le gusta su lugar en la cartelera, tendría que retirarse, necesita trabajar en otra obra.

Y LAS MUJERES, ¿QUÉ BUSCAN EN LOS HOMBRES CASADOS?

Hay por lo menos tres razones por las cuales las mujeres buscan hombres que tienen un compromiso previo. En primer lugar, y sin que esto signifique un orden de prioridades, hay mujeres que se resignan a estar con hombres casados porque piensan que no pueden establecer un vínculo con un soltero. Ellas no quieren, no les gusta esta situación pero se conforman con tener por lo menos ese “papelito” en la vida de un hombre. Hay, en cambio, mujeres a las que les gusta competir y desde ya ganar. Allí existe una búsqueda deliberada o un placer especial por el que está casado. Veamos que hay varios programas de televisión por cable en los que se ve este juego: veinte hombres y una mujer, veinte mujeres y un hombre. Competir a morir por el placer de hacerlo, por la chance de ganar el juego.

USTED MENCIONÓ NÍAS RAZONES…

Hay una interpretación clásica del psicoanálisis para quienes compiten, se dice que rivalizan con la esposa como no pudieron competir con la madre por el amor del padre. Se buscan hombres casados y a su vez obtienen el triunfo edípico: quedarse con el amor del hombre casado, que también ocupa el lugar de padre. Muchos otros motivos, más conscientes y actuales, pueden existir, tales como, estar entrenado por la propia familia a ocupar siempre el lugar de la víctima o el sacrificado.

En otras etapas de la vida, las mujeres pueden volverse más astutas, cuando no sabias y elegir de mayores hombres casados, porque a ellos los cuida su mujer. Y los hombres mayores requieren tantos cuidados… Si tienen una esposa se ven bien vestidos y alimentados, de buen humor, saludables. En síntesis, más “disfrutables” para la aventura, la diversión, la sexualidad, los agasajos, sin realizar tantos esfuerzos. Compartir tiene su precio pero no compartir tiene un alto costo.

Y AMBOS ¿ENCUENTRAN LO QUE BUSCAN?

En las cosas del amor, cuando encontramos lo que buscamos es por un tiempo, un tiempo de vino y rosas. Muchísimas veces los hombres y las mujeres encuentran algo de lo que están buscando en sus amantes, ya sea una diversión fugaz o una relación para toda la vida. La complicidad es ingrediente central del vínculo de los amantes, que quizás venga de la relación entre hermanos, cómplices frente a los padres en las travesuras. Complicidad íntima y sabrosa que en ocasiones no tiene el matrimonio por ser tan legal.

Este ingrediente juvenil crea rápidamente intimidad y facilita la diversión. La mayoría de los hombres y las mujeres casadas enfrentan más exigencias diarias que los amantes, por lo tanto hay más oportunidades de que más cosas fallen. La relación de amantes por ser tan parcial, tan especializada, es en algún sentido más exitosa. Pero no hay que engañarse, en muchas relaciones de amantes hay maltrato, descuido y, paradójicamente, poco amor. No son siempre fáciles. Habría que preguntarse, entonces, por qué en medio de la dificultad, muchas personas que están solas le son totalmente fieles a amantes que ni siquiera están presentes.

POR OTRO LADO, ¿SE PUEDE PENSAR QUE LA FIGURA DE AMANTE IMBUÍMÉt A TENER MAS DE UNO/A?

No es excepcional que la gente tenga más de un amante. Sin embargo, hay que tener en cuenta que sostener un amante ya es laborioso. En general, si la persona tiene un trabajo, una pareja estable o está casada y además tiene un amante, le alcanza para una vida bastante ocupada. Puede, si se aburre o está insatisfecho, cambiar de amante y quedan por un tiempo jugando simultáneas a ciegas, que al final definen…

Aunque si pensamos en los solteros, quienes no están ni conviviendo ni casados, suelen tener más de una relación al mismo tiempo, más de un amante. En general, los hombres y las mujeres jóvenes, entre los 25 y los 30 años, cuando todavía no han consolidado una relación principal, suelen salir con dos, tres o más personas al mismo tiempo. No todas saben de la existencia de las otras y hay entonces mucha mentira y mucho engaño.