¿Cómo definimos nuestra identidad sexual?

Las estadísticas lo dicen: en estos tiempos que corren cualquier argumento que sacuda la dicotomía masculino-femenino tiene cabida. Ya no es todo tan celeste o tan rosa como en otras épocas; tampoco hay una necesidad imperiosa de definirse por uno o por otro color. Entonces, ¿a que se debe este nuevo fenómeno social? ¿Por qué son cada vez más las personas que optan consideran que sienten igual atracción por hombres y mujeres?

Como si esto no fuera los suficientemente complicado, la autora española Preciado-autora del Manifiesto contrasexual, una suerte de biblia del movimiento trans- asegura no creer en la indentidad sexual. «Me parece una ficción; un fantasma en el que uno se puede instalar y vivir confortablemente», admite la escritora. «Precisamente cuando una persona intenta definir su orientación sexual va en busca de seguridad  porque «cuesta vivir con incertidumbre. En cierto modo hay una necesidad para vincularnos, pero a veces nos quedamos rígidamente en lo estable».

La bisexualidad: ¿Una moda o un nuevo fenómeno social?

Ya sea en el mundo de Hollywood o en la esquina cercana, las demostraciones de afecto entre personas de igual sexo se multiplican, aunque muchas veces no pase más de eso. Así surgen términos como bi-chic para llamar a las personas que dicen ser bisexuales solo porque es cool. Las mujeres ser sienten más cómodas que los hombres en este juego; se acarician y besan en público pero el acercamiento tiene un límite, nunca estarían dispuestos a vivir un encuentro sexual íntimo ni elegirían a otra mujer para formar una pareja estable, viene a ser la definición de esat conducta en auge.

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