¿Cuál es tu tipo de pareja (I)

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La imagen de la foto muestra dos personas enamoradas. Sean ese hombre y esa mujer novios, amantes, esposos, cada dupla tejerá una red propia. Única pero no tanto. A veces, es como en el tango: la mujer seduce y el hombre conduce. Otras, como en la salsa: él despliega sus alas, como un pájaro, pero el ritmo lo llevan de a dos. Y otras, como en el baile árabe: es ella la que hace de todo mientras él apenas mira.

Por algo le dicen «química’ a lo que sucede cuando dos personas comparten la vida, acercan sus cuerpos. La alquimia hace lo suyo y luego… no hace falta encerrarse en un laboratorio -ni en una alcoba- para analizar de cada pareja su composición, su estructura y hasta su transformación.

«Lo tengo de hijo»

Si ésta es una frase que llena tu boca (o su opuesto: «La tengo de hija»), ¡precaución! Porque la palabra «pareja» viene de «par». Por lo tanto, tener estilos parentales en una relación deserotiza el vínculo. Un vínculo que si bien está lleno de ternura, pone en riesgo un condimento crucial: la seducción. Puede caer en vínculos dependientes y asfixiantes y… lo que es ¿peor?: en infidelidades en busca de la pasión perdida.

Somos mucho menos que dos

Así como hay personas que no pueden tomar decisiones sin consultarlas con su analista, otras no hacen nada sin el OK de sus parejas. Son las más dependientes. Son duplas simbióticas y funcionales… Son relaciones celosas y hasta posesivas. Suelen enfrentar grandes peleas en una intentona de darse aire, de separarse un poco. Tienden al aislamiento y se empobrecen. Cómo reconocerlas: no hay espacios individuales ni reuniones con amigos por separado.

Sometedores y sometidos

El sometedor es, en general, una persona manipuladora, egocéntrica que utiliza a los demás a su antojo. Es un «vampiro emocional» que chupa la sangre de su víctima sin ningún escrúpulo. ¿Quién es su víctima? El sometido/a, en cambio, es una persona melancólica, con tendencia a sentirse culpable, con miedo al abandono y poca autoestima, capaz de aceptar cualquier condición con tal de evitar que una relación se termine.

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