¿Conviene compartir la ex list?

Algo que hombres y mujeres odian por igual es la idea de que la persona con la que están gozó de un pasado, otras relaciones, y sobre todo, que compartió la cama con otras personas.

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Desgraciadamente, en esa misma medida, somos incapaces de guardar silencio sobre lo que hemos hecho y con quien, e inevitablemente sobreviene la pregunta «¿Y antes que yo?» y nos solazamos en un largo «Antes que tú».

¿Debemos responderla con un repaso de nuestra lista de ex?

1. El catálogo
La Ex list tiene dos finalidades: o demostrar nuestro avance en material amatoria (que sobrevivimos a una pareja celosa, a una pareja religiosa, a una pareja obsesiva…) o comparar con ellos a nuestra pareja actual. Si quieres alardear o comparar, la jugada te puede salir mal.

2. El número exacto
La Ex list nace, esencialmente, de la idea preconcebida de que hay «un número» de conquistas con el que se puede presumir de ser un amante experimentado. El problema, claro, está en que nadie sabe ese número, y que nos puede hacer cambiar, a los ojos de nuestra pareja actual, de alguien serio a un Don Juan Desatado o una Zorra terminator. Número no es, necesariamente calidad, pero si puede reflejar un miedo al compromiso.

3. Los nombres
Revelar la identidad de la gente con la que has estado puede ser muy contraproducente, sobre todo si te mueves en le mismo círculo que tu pareja. Cuando se señala a un compañero de trabajo o una amiga de la infancia con quien tienes un contacto habitual como ex, peligro: sólo conseguirás alimentar celos e inseguridad en tu pareja.

4. Haz como que nunca pasó nada
De manera que la mejor estrategia en lo referente a la Ex list es la vaguedad, en número e identidad.

Sin embargo, la Ex list tiene una gran utilidad, puertas adentro: repasar los diferentes episodios y personas de tu vida amorosa te permite conocer los baches y las piedras en lo que nunca debes volver a caer ni tropezar.

Sobre un artículo de Cosmopolitan