Sexo y obesidad: Cuando el placer no llega (II)

Te seguimos contando sobre los trastornos de la obesidad en el sexo.

En otros casos, la obesidad genera una «sexualidad perturbada y sin plenitud» debido, además, a la presencia de disfunciones sexuales, como consecuencia de:

COMPLICACIONES FÍSICAS

Disminución de la flexibilidad.

Fatiga frente al esfuerzo, respiración agitada, taquicardia.

Volumen de grasa corporal que impide el contacto genital.

Dificultad anatómica para posturas sexuales.

COMPLICACIONES PSICOLÓGICAS

Sentimiento de inferioridad.

Depresión.

Descuido general. Falta de interés en cuidarse y acicalarse, dificultad para encontrar la ropa adecuada.

Inhibiciones. Los obesos casi siempre tienen vergüenza de mostrarse porque se sienten menos atractivos.

Aparición de una sensación de rechazo (real o imaginario) por parte del otro.

Como consecuencia, la experiencia sexual de muchas personas obesas se acerca más a un acto extenuante y lleno de culpa, que placentero; y progresivamente se tiende a evitar la intimidad o se exige mantener relaciones sexuales «en la oscuridad» con el fin de ocultar el cuerpo, entre otras conductas frecuentes. Sin embargo, todo esto que parece irreversible puede ser modificado positivamente. La importancia del peso corporal en relación a las actividades en general y a las actitudes sexuales en particular, es una de las razones por las que debe considerarse la posibilidad de su tratamiento terapéutico complementario en los planes de adelgazamiento.

De esta forma, quienes tienen una sexualidad perturbada podrán realizar un trabajo tendiente a mejorar la imagen del propio cuerpo a medida que adelgazan, algo fundamental dado que la meta no es sólo la pérdida de kilos, sino ante todo la necesidad de mejorar la calidad de vida.

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