
A un peterpan le encanta ligar; es muy seductor y embauca enseguida. Quiere tener pareja pero no comprometerse, y su nivel de exigencia es muy elevado. Mantiene el listón tan alto que cree que le cuesta encontrar una persona que esté a su altura, aunque lo que sucede realmente es que le resulta dificil encontrar alguien que supla todas sus carencias.
Suele comenzar muy bien sus relaciones; se muestra extravertido, comunicativo y muy cariñoso. Los problemas comienzan cuando el idilio empieza a implicar mayor grado de responsabilidad. En este caso, el peterpan se asusta y prefiere romper la relación a tener que dar explicaciones de por qué no es capaz de comprometerse. Si su relación se rompe, se mostrará altivo ante los demás e intentará hacerles creer que fue él quien salió ganando con la ruptura, y así continuará su vuelo hasta topar con una Wendy.