Cuando la pareja está incomunicada (II)

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Por qué es tan nocivo para una pareja no poder hablar de lo que sienten. Cómo romper la barrera del silencio.

Los porqué

Tener dificultades para charlar en serio, para abrirse, para sincerarse, no es falta de cariño ni tampoco un problema de salud mental y menos una falta de estimulación de sus tiempos de bebé. Es el reflejo de la historia de cada uno, de la educación recibida, de los valores aprendidos, de las creencias religiosas, de las características de la familia de origen… y de una lista infinita de posibles variantes.

El asunto es cómo hacerles jaque a esos vicios para empezar una nueva etapa. Siempre resulta cómodo dar consejos y es bastante odioso recibirlos; en este caso, éstos recomiendan romper la barrera del silencio, detectar los asuntos cruciales y tratar de llegar a acuerdos. Siempre teniendo en cuenta que un asunto crucial puede ser hablar de una infidelidad tanto como tratar de cambiar el destino de las vacaciones… Incluso habrá temas que, se comprobará, resultarán innegociables: será, entonces, la posibilidad de conversar lo que le dará definitivamente ese estatus y exigirá aceptar al otro tal cual es.

Enfrentar ese tabú

Hay que reconocer que no todos los temas son permeables a una charla de a dos. ¡Hay esquinas de la intimidad que siempre serán solteras! Otro dato: según médicos del Centro para el Aprendizaje y la Atención de la Escuela de Medicina de Yale, Estados Unidos, una explicación posible está en la ciencia. Afirma que los hombres, para comunicarse a través del lenguaje, activan únicamente el lado izquierdo del cerebro, que es el lado de la razón y la matemática. las mujeres, en cambio, usan ambos hemisferios. Incluso el derecho se entromete cuando hablan; el derecho es el ángulo de las emociones.

Otra de las razones por la cual no es gratuita la costumbre de no traslucir los sentimientos es que es hereditaria. En una casa donde se considera que es mejor no hablar de ciertas cosas, los más chicos lo perciben y también lo incorporan. El mal clima les hace doler la panza y entienden el movimiento de cejas de su mamá que ruega permanecer en silencio para no alterar más todavía al hombre de la casa.

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