Cuándo el amor nos hace daño

Se dice que el amor es ciego. Y el refrán algo de razón si que lleva, porque cuándo nos enamoramos, al menos en los primeros meses, y sobre todo cuándo vivimos nuestras primeras relaciones, estamos en otro mundo, un mundo que solo nos hace vernos a los dos, cuándo la realidad es otra completamente diferente. Pero el amor, además de ser uno de los sentimientos más fuertes que tenemos, es también uno de las mayores fuentes de dolor, y no solamente cuándo se acaba

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El amor puede ser una gran fuente de dolor para la pareja

Ese dolor que nos produce el amor viene básicamente generado cuándo esas dos personas que ahora están juntas tienen poco en común, y sus caracteres no acaban de cuajar juntos. Uno quiere una cosa, y el otro, otra completamente distinta. Eso hace que el amor nos haga daño, porque sentimos que el otro nos traiciona, aunque en realidad lo único que hace es ser el mismo.

Nadie dice que el amor sea un camino fácil, siempre hay roces y conflictos, pero vivir con alguien al que amamos, y que siempre nos decepciona, aunque sea en los pequeños detalles es lo peor que podemos hacer, porque precisamente nos da solamente la parte más negativa del amor, ese dolor que parece no tener fin.

Y lo peor es que por lo general se cae en una pescadilla que se muerde la cola, de la que nos negamos a salir con un «todo mejorará», «ya cambiará» y largo etcétera de excusas. Debemos aceptar a quién tenemos a nuestro lado cómo es, porque la gente por lo general no cambia aunque nos guste pensar que sí. Y si nos provocan más dolor que alegría, hay que plantearse que ese amor no merece la pena.

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