Cocinando juntos

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A muchos les parece una obligación, a otros, un placer, pero una cosa es segura: el tiempo que se pasa en la cocina es un tiempo aparte, abstraído del mundo. Un lugar donde se cuecen los elementos clave para tener una relación de pareja armónica y feliz:

1. Intimidad: Mientras se cortan los ingredientes en dados y el agua se coloca en el fuego, empiezan también a asomarse las historias del presente o del pasado, desde cómo fue el día hasta qué les recuerda determinado sabor u olor. Ahí descubrirán si adoran las berenjenas pero detestan el ajo, si la danza necesaria para armar un plato la tienen justo como cuando comparten la cama.

2. Complicidad: ¿No lava la verdura con cepillo? ¡Tú tampoco! y todos tan contentos. Compartir la preparación de la mesa los vuelve alquimistas de sus propias creaciones, métodos que descubren juntos y que se harán, poco a poco, parte del repertorio en común: esos detalles que conforman la verdadera vida en pareja.

3. Compañerismo: Si en la cocina se comportan como un equipo, será más fácil que trasladen esa conducta a las demás esferas de la vida: mientras uno lava los platos, el otro pela las patatas, la salsa se sazona de a probadas cariñosas, y, al final, los dos disfrutan.