¿Miedo al compromiso?

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El hecho de conformar y construir una pareja parte de la creación de un vínculo muy importante, una conexión la cual en ocasiones causa temores y miedos, y pues no podemos definir a esta particular aberración como nada más ni nada menos que el «compromiso«. De todas formas componer una pareja conlleva diferentes sensaciones y sentimientos dependiendo del individuo que estemos especificando, de hecho es posible que el compromiso sea visto tan absurdo como lejano, cuando para otros sea algo tan anhelado que nunca llega. Entonces ¿Por qué querer un compromiso? O ¿Por qué no quererlo? Muchas personas desean hallar a la persona indicada con la cual poder pasar el resto de sus días, como también existen las cuales niegan las ataduras en todas sus partes.

La realidad parte de varios factores característicos de la personalidad. Entre ellos es muy fácil culpar a las tradicionales experiencias infantiles, como la educación brindada por los padres, sin embargo la socialización, los grupos de amigos, y las compañías también pueden ser una gran influyen a la hora de tomar las decisiones. Claro que se dispone además en gran parte de una posible influencia paterna, orientada bajo un vínculo fundamental muy importante, pues no hay que olvidar que desde niños somos parte de una familia, y ya de adolecentes conllevamos el aprendizaje que esta familia nos ha brindado.

Por otra parte, al llegar a la juventud comienza a aparecer la necesidad de compartir experiencias y necesidades con una pareja, ya sea con la presentación de sentimientos, deseos, o simplemente con curiosidad por nuevas experiencias casuales. Más tarde con la evidente madurez el foco de motivación sentimental comienza a expandirse, es de esta forma muy común que se presente un deseo matrimonial o necesidad de compromiso en un mayor nivel. Es muy probable por otra parte, que los jóvenes dispongan el aparente miedo a las aturadas por el simple hecho de disponer de una escasa edad y experiencia en un menor nivel.

Es muy fácil que vosotros veáis a una persona con dificultades y miedos al compromiso, siempre y cuando dispongan actitudes como las siguientes: –Primeramente es fácil notar una notable baja autoestima con ellos mismo, sin mencionar el temor consecuente con sus actos posteriores. –Indecisión a tomar decisiones. –La familia dispone de la última palabra en todos sus actos (ocasionalmente). –Y por ultimo son muy exigentes a la hora de compartir.